
DEL CAMPO A LA ENERGIA, DE LOS SERVICIOS A LAS PYMES: EL LEASING YA ES UNA HERRAMIENTA TRANSVERSAL A TODA LA ECONOMIA PRODUCTIVA
El leasing no está creciendo por casualidad. Los números lo confirman: la cartera acumula diez trimestres consecutivos de expansión, con un saldo que ya alcanza los 802 millones de dólares y un incremento del 15,9% en dólares en lo que va del año. A eso se suma un dato contundente: durante el segundo trimestre se firmaron contratos por 235.000 millones de pesos, con un crecimiento interanual real del 12,5%. La pregunta que se impone es qué hay detrás de esta tendencia y por qué, en un contexto donde cada peso cuenta, cada vez más compañías de distintos sectores -agro, industrial, PyMESeligen esta vía para crecer.
La respuesta tiene que ver con un cambio en la forma de pensar la inversión. Durante años, la compra directa fue considerada casi por default la opción más conveniente para incorporar un bien. Hoy las empresas disponen de herramientas que permiten sumar activos —vehículos, maquinaria, equipamiento tecnológico o médico— sin comprometer de la misma manera su capital de trabajo. Y esa diferencia no es menor: preservar liquidez significa mantener la capacidad de reacción frente a imprevistos, sostener la operación cotidiana y estar en condiciones de aprovechar nuevas oportunidades de negocio a medida que aparecen.
El mecanismo del leasing es, en esencia, simple. Una empresa presenta la cotización del bien que necesita, se realiza un análisis crediticio, y una vez aprobadas las condiciones se emite la orden de compra y se abona la factura al proveedor. A partir de ahí, quien recibe el bien paga un canon periódico por su uso durante el plazo pactado, con la posibilidad de ejercer una opción de compra al finalizar el contrato, renovarlo o directamente devolver el activo. Existen distintas modalidades —pensadas para quienes buscan renovar equipamiento con frecuencia, para quienes quieren quedarse con el bien al cabo del contrato, o incluso para transformar en liquidez un activo que la empresa ya posee—, lo que permite adaptar la herramienta a la estrategia de cada negocio y no al revés.
Entre sus ventajas más citadas figuran el hecho de no inmovilizar capital propio, la posibilidad de financiar una porción muy
alta del valor del bien, cuotas que pueden ajustarse al flujo de ingresos de la empresa, y beneficios impositivos vinculados al IVA, a Ganancias y, para personas humanas, a Bienes Personales. Pero acaso el aporte más relevante no sea contable sino estratégico: como advierten quienes analizan estos procesos, la pregunta relevante no debería ser únicamente “cuál es la tasa” o “cuánto hay que pagar al inicio”, sino “cómo afecta esta decisión a mi empresa dentro de un año”. Postergar una inversión también tiene costo, ya sea en productividad, en mantenimiento o en competitividad, y no siempre comprar de contado es la alternativa más eficiente.
En ese escenario, contar con asesoramiento resulta clave. Desde FM y Asociados se acompaña a pymes y empresas en la búsqueda de financiamiento y en la evaluación de alternativas para incorporar activos, considerando el contexto, los objetivos del negocio y la planificación financiera de cada cliente. Porque cuando un mercado crece de manera sostenida, como ocurre hoy con el leasing, la oportunidad no está solo en el instrumento, sino en saber cómo aprovecharlo.